Nueva exoneración de deuda en Madrid: una pareja residente en Madrid ha obtenido la cancelación total de una deuda de más de 152.200 euros tras acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, permitiéndoles empezar de nuevo tras años de lucha financiera y personal.
Una historia de esfuerzo, familia y adversidades económicas
F.G.M. y M.E.R. son un matrimonio ecuatoriano afincado en Madrid que nunca tuvo una situación económica boyante, pero que luchó durante años por sacar adelante a su familia, compuesta por tres hijos, uno de ellos con discapacidad reconocida superior al 65% y otro menor de edad que depende totalmente de ellos.
Durante años, sus ingresos eran limitados. Él, empleado en una empresa de ebanistería, percibía un salario mensual bajo. Ella, tras un intento fallido de emprendimiento, trabaja actualmente a media jornada en una cadena de comida rápida, con un ingreso mensuales muy bajos.
El emprendimiento que cambió su vida… para mal
En 2015, buscando mejorar la situación familiar, María Esperanza aceptó una oferta del supermercado donde trabajaba: asumir la gestión del local como autónoma. Para ello, solicitó un préstamo importante con una entidad financiera y firmó contratos con el proveedor exclusivo del supermercado.
La ilusión pronto se convirtió en pesadilla. La falta de rentabilidad y las dificultades operativas llevaron al cierre del establecimiento a finales de 2016. Las deudas con la entidad financiera y el proveedor sumaron más de 64.000 euros, lo que significó el comienzo de una espiral de endeudamiento imparable.
Más responsabilidades, más gastos, menos ingresos
A esta carga financiera se sumaron nuevas responsabilidades familiares. Una de sus hijas, que había logrado independizarse, perdió su empleo y regresó al hogar con su propio hijo, añadiendo más presión a la economía doméstica. Además, el cuidado de su hija con discapacidad auditiva incrementó los gastos médicos y asistenciales de forma considerable.
La pareja, en un intento desesperado por mantenerse a flote, recurrió a créditos al consumo. Pero los intereses acumulados, junto con las obligaciones cotidianas, hicieron que la situación fuera absolutamente insostenible.
Finalmente, los embargos judiciales y un desahucio por impago de alquiler terminaron por colocar a la familia en una situación de precariedad extrema.
Acogida a la Ley de Segunda Oportunidad: la única salida viable
Con todos los requisitos legales en regla y sin bienes a su nombre, el matrimonio presentó la solicitud de concurso sin masa ante el Juzgado de lo Mercantil nº 17 de Madrid, argumentando su situación de insolvencia absoluta y de buena fe.
Tras analizar el caso y verificar el cumplimiento de todos los requisitos legales —incluyendo la inexistencia de antecedentes penales y la colaboración total con el procedimiento—, la jueza dictó Auto, concediendo la exoneración total del pasivo insatisfecho el 1 de abril de 2025.
Exoneración definitiva de más de 152.200 euros
Gracias al artículo 489 del TRLC, el matrimonio ha quedado libre de todas las deudas que no forman parte de las excepciones legales, como algunos créditos públicos, cuya exclusión fue también valorada por el juzgado. El crédito con el Ayuntamiento de Madrid quedó excluido de la exoneración por criterios jurisprudenciales recientes, pero el resto de la deuda ha sido completamente cancelada.
La sentencia establece que los acreedores no podrán iniciar acciones de cobro contra los deudores, y ordena actualizar los registros crediticios para reflejar la extinción de la deuda.
Una nueva vida sin cargas: la verdadera segunda oportunidad
Este caso es un ejemplo claro de cómo la Ley de Segunda Oportunidad puede restaurar la dignidad de quienes lo han perdido todo por causas muchas veces ajenas a su voluntad. Un emprendimiento fallido, la enfermedad de un hijo, el desempleo, el desahucio… Todo ello confluye en un callejón sin salida al que, por suerte, el sistema legal ofrece respuesta.
Conclusión: la Ley funciona si se aplica con justicia
La exoneración definitiva de 152.000 euros no solo representa un alivio financiero. Significa poder respirar, mirar al futuro y volver a construir un proyecto de vida. Este matrimonio representa a miles de familias atrapadas por deudas imposibles de asumir. Hoy, gracias a la Ley de Segunda Oportunidad, tienen un nuevo comienzo.


